CARIDAD Y JUSTICIA

POR UN TRABAJO DECENTE TAMBIEN EN PANDEMIA

La Iglesia a través de múltiples Encíclicas y Cartas Apostólicas y apoyada en las Sagradas Escrituras, ha ido conformando una completa documentación de orientación para el ámbito social, cultural, político y económico, que se conoce como Doctrina Social de la Iglesia2011 octubre « Frente Auténtico del Trabajo, Mty..La doctrina social católica se fundamenta en el amor de Dios para cada uno de sus hijos. Este amor ha sido revelado por Jesucristo quien con su muerte y resurrección, nos abrió la puerta de la salvación y de la vida eterna; y que con su vida y ejemplo nos señaló el camino a seguir para llegar al umbral de esa puerta. Todas las enseñanzas sociales de la Iglesia se fundamentan por lo tanto en el Evangelio y en una concepción del hombre que lo sitúa en este mundo como un constructor de la sociedad, pero siempre mirando a su destino final trascendente. Así visto, el hombre, creado por Dios y que volverá a Él, sólo puede manifestar su amor al Creador, amando a su prójimo y realizando su particular y único aporte a la construcción de una sociedad más próspera, justa, solidaria y plenamente humana. Es por esto, que si el ser humano no experimenta primero un encuentro personal con Jesucristo, transformando su vida, iluminando su mente y llenando de amor su corazón, difícilmente podrá perseverar en su propósito de seguir los principios e imperativos morales contenidos en la Doctrina Social. La Caridad de Cristo nos apremia.( 2Cor 5,14)
La vocación cristiana tiene implicaciones sociales ya que Jesús nos ordenó a continuar su misión de propagar el Reino de amor, justicia y paz.

En una de sus catequesis recientemente el Papa Francisco señaló:

“El trabajo es sagrado, el trabajo da dignidad a una familia y debemos rezar para que no falte el trabajo a ninguna familia”, dijo el Papa.

El Pontífice subrayó que “trabajar –repito, en mil modos– es propio de la persona humana. Expresa su dignidad de ser creada a imagen de Dios. Por eso se dice que el trabajo es sagrado, el trabajo es sagrado”.

El Papa Francisco explicó luego que “cuando el trabajo se separa de la alianza de Dios con el hombre y la mujer, cuando se separa de sus cualidades espirituales, cuando es rehén sólo de la lógica de la ganancia y desprecia los afectos de la vida, la degradación del alma contamina todo: también el aire, el agua, la hierba, la comida… La vida civil se corrompe y el hábitat se descompone. Y las consecuencias golpean sobre todo a los más pobres y a las familias más pobres”.

“La moderna organización del trabajo muestra a veces una peligrosa tendencia a considerar la familia un gravamen, un peso, una pasividad para la productividad del trabajo. Pero preguntémonos: ¿cuál productividad? ¿Y para quién? La llamada ‘ciudad inteligente’ es indudablemente rica en servicios y organizaciones: pero, por ejemplo, es frecuentemente hostil a los niños y a los ancianos”.

Francisco resaltó asimismo que ante quienes buscan solo la ganancia económica, “la familia es un gran lugar de prueba. Cuando la organización del trabajo la tiene como rehén, o incluso le obstaculiza el camino, entonces estamos seguros de que la sociedad humana ha comenzado a trabajar ¡en contra de sí misma!”

“Las familias cristianas reciben de esta coyuntura un gran desafío y una gran misión. Ellas ponen en juego los fundamentos de la creación de Dios: la identidad y el vínculo del hombre y de la mujer, la generación de los hijos, el trabajo que hace doméstica la tierra y habitable el mundo”.

El pasado 7 de octubre se celebró en nuestra Diócesis  la Jornada Mundial por el Trabajo Decente y con ese motivo, los obispos de Bilbao, Mons. Iceta y su auxiliar, Mons. Segura, escribieron una carta a la Diócesis en la que defienden que “una sociedad fraterna, tal y como la que Dios sueña para sus hijos e hijas, sólo puede construirse evitando desigualdades profundas y superando el riesgo de que importantes sectores queden excluidos o condenados a la pobreza”. Para los obispos, uno de los instrumentos más eficaces para lograr este objetivo consiste “en promover oportunidades de empleo digno y desarrollo profesional adecuado”. Texto completo aquí.

 

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